
Por su magnitud y relevancia, presentaré mi análisis de este proyecto en varias entregas. Se trata de las diez propuestas de diseño preseleccionadas para la próxima serie de billetes en euros. En estos momentos están bajo la mirada de millones de personas. Los ciudadanos de la zona del euro han sido invitados a elegir sus favoritas en una encuesta que permanecerá abierta hasta el 21 de septiembre. El Consejo de Gobierno seleccionará una de ellas a finales de año. Sospecho que no será la que haya obtenido más votos. Que guste a muchos no garantiza nada. Si el tiempo demuestra que la selección fue un despropósito, serán los consultados quienes pagarán los platos rotos.
Una vez más, un billete rebasa su función como instrumento de pago. También construye una imagen de Europa. Para la próxima serie, los europeos han elegido dos temas con los que desean reconocerse y presentarse ante el resto del mundo. Son su cultura, —faltaba más— y curiosamente, su naturaleza. Concretamente, sus ríos y sus aves. Christine Lagarde, presidenta del BCE, afirmó que los nuevos billetes serían una de las expresiones más tangibles de Europa y que, mediante una combinación de excelencia estética y significado, reforzarían la identidad compartida.
Las propuestas preseleccionadas proceden de una convocatoria lanzada por el BCE el 25 de julio de 2025, dirigida específicamente a profesionales residentes en la Unión Europea. La plataforma de inscripción permaneció abierta hasta el 18 de agosto de 2025. En esta primera fase se recibieron las candidaturas. De ella salieron los 25 diseñadores invitados a desarrollar sus propuestas en su totalidad. La segunda fase comenzó en noviembre de 2025, cuando recibieron un briefing detallado de lo que se esperaba de ellos. Las versiones finales fueron llegando hasta el cierre de la convocatoria, el 24 de abril de 2026.
Entonces, un jurado independiente integrado por 21 expertos de distintos ámbitos —diseño gráfico, comunicación, neurociencia e historia, entre otros—, cada uno designado por un banco central de la zona del euro, eligió las diez propuestas finalistas.
Además del voto popular, una empresa independiente de investigación realizará otra encuesta con las mismas preguntas a una muestra representativa de ciudadanos de la zona del euro. Menos masiva, imagino, y quizá regida por criterios más fundamentados. El BCE publicará un informe con los resultados de ambas encuestas una vez seleccionado el concepto de diseño definitivo. Para tomar la decisión tendrá en cuenta las conclusiones del jurado, una evaluación técnica y los resultados de las dos consultas.
La serie elegida pasará por un proceso adicional de desarrollo y pruebas antes de su producción. Los billetes de la nueva serie entrarán en circulación en los próximos años. Los actuales continuarán circulando junto con ellos. Esta será la primera renovación integral del diseño de los billetes en euros desde su emisión en 2002.
Los nuevos billetes incorporarán los últimos avances tecnológicos para adelantarse a las falsificaciones. También sumarán dispositivos de seguridad que facilitarán su autenticación y mejorarán su accesibilidad, en especial para las personas con discapacidad visual. El BCE aspira además a reducir la huella ambiental de los billetes mediante el aumento de su durabilidad y el empleo de materiales y procesos de producción más sostenibles.
Vamos a las propuestas. Con el grado de autoridad que cada cual quiera concederme, les dejo mis comentarios y las notas que les daría.

Proposal by Jan Robert Dünnweller
Propuesta de Jan Robert Dünnweller
Dünnweller es un ilustrador y diseñador gráfico alemán nacido en Colonia en 1984. Formado entre Linz, Estambul y Weimar, su trabajo se mueve entre el rigor del diseño y la libertad asociativa de la ilustración. Colabora habitualmente con publicaciones tan relevantes como The New Yorker, The New York Times, Die Zeit, The Atlantic y Der Spiegel. Ha construido un lenguaje visual de líneas limpias y estudiada sencillez, capaz de condensar ideas complejas en imágenes claras e ingeniosas.
Dünnweller concibe su serie a partir del collage. Los elementos parecen dispersos a primera vista, pero ocupan espacios absolutamente sometidos a una estructura visual e informativa. Muchas ilustraciones quedan deliberadamente abiertas, sin cerrar por completo sus contornos. En lo formal, su fuerza —y su debilidad— reside en la mezcla casi caótica de registros. Coexisten retratos lineales, manchas de textura irregular, tramas geométricas y áreas planas de color.

Proposal by Jan Robert Dünnweller
Los símbolos institucionales se superponen a escenas humanas apenas esbozadas. El trazo de los retratos es limpio, caligráfico, casi editorial. En lugar del volumen clásico del grabado bancario, opta por una solución más contemporánea. El valor facial actúa como una pieza gráfica de cierta autonomía, fuerte y reconocible.
La gráfica de apoyo introduce tramas de apariencia rugosa —manchas granuladas, pinceladas secas, zonas de arrastre y texturas que recuerdan procesos artesanales de impresión—. Estas texturas forman una de las bases visuales de la propuesta y evitan que adquiera una frialdad excesivamente digital. Posiblemente intenta seducir desde lo natural y lo informal.

Proposal by Jan Robert Dünnweller
La ausencia de referencias visuales dominantes hace que las capas significantes convivan sin fundirse del todo. Esta fragmentación tendría sentido si busca presentar a Europa como una superposición de tradiciones, lenguajes y experiencias, irreductible a una identidad homogénea. El planteamiento resultaría acertado en lo conceptual, aunque menos convincente en lo visual.
Los números tienen una presencia rotunda. Funcionan como un anclaje visual frágil frente a un fondo bastante anárquico. En el anverso interfieren con el retrato, algo que no sucede en el reverso con las escenas colectivas.

Proposal by Jan Robert Dünnweller
Es precisamente en los reversos donde el lenguaje cambia de escala. Desaparece la monumentalidad de la figura individual para dar paso a escenas sociales: personas caminando, reunidas, tocando música, ocupando plazas o espacios comunes. La figuración es rápida, siluetada y cercana al apunte. Con ello, el énfasis se desplaza desde el individuo histórico hacia la cultura como práctica colectiva. La cultura aparece encarnada en cuerpos, gestos y encuentros, y a la vez como herencia.
Dejo el color fuera del análisis porque casi todas las propuestas recurren a la diferenciación cromática. Algunas son más estridentes que otras, más o menos luminosas. Esta diferenciación resulta útil para distinguir las denominaciones, aunque puede volverse problemática cuando altera demasiado el carácter emocional de cada billete.

Proposal by Jan Robert Dünnweller
La propuesta posee identidad. Se distancia del billete europeo que ya conocemos. Su apuesta por la textura y el dibujo manual la acerca al lenguaje del cartel, al cuaderno de artista y a la gráfica cultural contemporánea. Ahí reside también el riesgo. Por momentos, la acumulación de elementos puede competir con la claridad funcional que exige un billete. La eficacia del conjunto dependerá de la precisión con que concilie expresividad y legibilidad.

Proposal by Jan Robert Dünnweller
Por si a alguien le interesa, mi nota sería 7,6 sobre 10.






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