
Nature Volume 654 Issue 8118, June 11, 2026
Hace unos pocos días comentamos la foto que ganó el primer premio del Nature Careers Working Scientist Photo Competition del 2026. Este es un concurso concebido para investigadores, estudiantes y personal vinculado a la ciencia. Se les pidió apostarlo todo a un solo caballo: una sola foto de su propio trabajo. En el laboratorio, en el campo, de sus instrumentos, muestras, una expedición, la intimidad a veces precaria de un equipo en plena investigación.
Sus bases excluyen a quienes obtienen más de una cuarta parte de sus ingresos por la venta de fotografías. Les interesa preservar la mirada científica antes que sus valores estrictamente estéticos —editoriales si se quiere—, los que reclamaría la maquinaria editorial de Nature. Una escena capaz de condensar un método, una travesía o una investigación entera bajo una forma inmediatamente visible, persuasiva, dispuesta a la circulación.
Los premios aparecieron en el número 11 de junio de 2026, volumen 654, número 8118, dentro de la sección Work. El artículo se tituló Five winning images of scientists at work y reunió a las cinco fotografías seleccionadas, incluida la de Gunnar Hartmann, que fue la protagonista del artículo antes mencionado
Nature estaba demasiada distraída con otros asuntos como para llevar al concurso en portada. En ese número estuvo dedicada al observatorio de neutrinos JUNO, bajo el título Flavour profiles, con la imagen del interior del monolítico detector esférico de Guangdong. La fotografía de Hartmann y las demás ganadoras fueron publicadas en la sección Work.
De todas ellas algunas me gustan más que otras. Ninguna demasiado. Pero me parece injusto no comentar las piezas del resto de los premiados.
Los comentarios los tomé tal cuál de un artículo escrito por Alexis Austin el 10 de junio de 2026, publicado por el edición on-line de Nature:
Five winning images of scientists at work
From sky to sea, and then back to the lab, here are the top images from Nature’s 2026 photo competition.
By Alexia Austin

Under the sea (Bajo el mar), por Florian Huber
Under the sea (Bajo el mar), por Florian Huber
En las profundidades del mar Rojo, frente a la costa de Arabia Saudita, Nauras Daraghmeh, a la izquierda, y Yusuf El-Khaled instalan una cámara de incubación sobre una parte de uno de los valiosos ecosistemas submarinos de la región: una comunidad de arrecife coralino. Cerca de ellos, el biólogo marino independiente Uli Kunz registra la delicada escena.
Conocido como la 'aldea de probióticos coralinos', el proyecto, desarrollado en la Universidad de Ciencia y Tecnología Rey Abdalá, en Thuwal, Arabia Saudita, busca investigar cómo distintos corales —como los Acropora que aparecen en la imagen— se adaptan al aumento de la temperatura del agua provocado por el cambio climático.
Las cámaras permiten estudiar el funcionamiento del ecosistema al medir la cantidad de oxígeno que consumen y producen los corales y sus zooxantelas simbióticas, algas microscópicas que habitan en sus tejidos y en los de otras especies marinas.
—En esta foto quise captar a los buzos investigadores en medio de su trabajo, a menudo frenético, y mostrar también un instante de contemplación silenciosa, dijo Kunz.

Protecting gentle giants (Proteger a los gigantes mansos) by Rob Harcourt
Protecting gentle giants (Proteger a los gigantes mansos), por Rob Harcourt
Descendiendo a pulmón, el biólogo marino Michael Doane roza cuidadosamente con una jeringa la piel de un tiburón ballena (Rhincodon typus) para recoger una muestra de los microorganismos que viven allí. Detrás de él, un curioso tiburón de puntas blancas (Carcharhinus albimarginatus) entra en el encuadre.
La imagen fue tomada en abril, en el arrecife de Ningaloo, frente a la costa occidental de Australia, por Robert Harcourt, ecólogo marino de la Universidad Macquarie de Sídney, quien se encontraba allí para documentar el momento.
'Nadar junto a un tiburón ballena de doce metros, mientras cruza el azul filtrando agua y parece indiferente a nuestra presencia, produce a la vez humildad y exaltación', dice Harcourt. 'El tiburón de puntas blancas que se acercó sigilosamente a Mike nos aceleró el pulso a todos, salvo a Mike, concentrado en los microbios'. Fue, añade, un recordatorio de que aquel instante 'se desplegaba dentro de una comunidad marina más amplia e interconectada'.

Standing against the bloom (Frente a la floración) por Haolun 'Allen' Tian
Standing against the bloom (Frente a la floración) por Haolun 'Allen' Tian
Vista desde el aire, la proliferación de algas en el lago Dog, en Ontario, Canadá, parece una obra abstracta: remolinos que adoptan la apariencia de criaturas y objetos a su paso. Desde una embarcación, sin embargo, la realidad es otra.
Microcystis aeruginosa y Dolichospermum flos-aquae —dos especies de algas comunes en Canadá— forman cada verano sobre el lago una 'capa tóxica, nauseabunda, de materia en descomposición', según Haolun 'Allen' Tian, estudiante de doctorado de la Universidad Queen’s, en Kingston. La espesa floración verde mata peces y obstruye los suministros de agua.
'En otoño se pudren y mueren', añade Tian. 'Prácticamente ninguna especie puede alimentarse de ellas, de modo que no entran en la red trófica'.
En la luz matinal de septiembre de 2021, la silueta de Kelly Estrada Piedrahita, entonces estudiante de maestría en la Universidad Queen’s, se recorta sobre el verde mientras recoge muestras de agua desde la proa. Detrás de ella permanece la voluntaria Shirley French, mientras Tian, responsable principal del proyecto, toma fotografías desde la orilla.
Después de recoger las muestras, el equipo las filtra, extrae y analiza el ADN ambiental —o eDNA—. 'Las técnicas de eDNA son extremadamente sensibles y permiten detectar incluso unas pocas copias del ADN de las especies que nos interesan', explica Tian. A partir de esa información, pueden estudiar cómo las algas interactúan con otras especies del lago.

Captured in the glow (Atrapado en el resplandor), por Shayanta Chowdhury
Captured in the glow (Atrapado en el resplandor), por Shayanta Chowdhury
Bajo luz ultravioleta, el mosquito de la fiebre amarilla (Aedes aegypti) que observa Lee Haines a través de su microscopio brilla con intensidad. Es la señal de que se ha alimentado de una preparación azucarada mezclada con un tinte fluorescente y un agente letal para mosquitos. Haines, entomólogo de la Universidad de Notre Dame, en Indiana, forma parte de un equipo que estudia el empleo de la nitisinona para eliminar insectos hematófagos.
'La iluminación ultravioleta produjo colores sorprendentes tanto en el diminuto mosquito como en la condensación formada bajo la fría placa de Petri', dice el fotógrafo Shayanta Chowdhury.
Chowdhury, estudiante de doctorado en Química en Notre Dame, emplea láseres y espectrómetros para estudiar moléculas adheridas a nanopartículas. 'No trabajo con muestras biológicas', dice, 'pero siempre me fascina su belleza bajo el microscopio'.






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