
Dentro de un par de semanas, The Annex Gallery recibirá una exposición de Juan-Sí González. Hay varias generaciones de artistas cubanos —las más jóvenes sobre todo— que tienen una idea muy desdibujada sobre quien es Juan-Sí, y cual es su rol en las artes visuales cubanas de la segunda mitad del siglo XX. Ni siquiera lo conocen. No me extraña. El bulldozer cultural revolucionario y la seguridad del estado lo trataron como los decisores rusos trataron al reactor 4 de la central atómica de Chernóbil. No se atrevieron entonces ni hoy, a denostarlo siquiera.
Por ello veo un día entrar a la galería un paisano con un sombrerito y soy incapaz de calibrar en ese momento su compromiso con los altos valores civiles, su carácter y sobre todo su enorme talento.
Conocerlo me ha llevado meses y no pretendo ni quiero resumir en un solo artículo el conocimiento que he sedimentado. Algo más sencillo sería compartir algunas reflexiones sobre su extensa y magnífica trayectoria, su proyección conceptual, sus legendarios performances y su competencia como artista. Tampoco lo haré hoy. A esta trayectoria, irregular por el contexto, no por falta de claridad, la ha acompañado un extenso rosario de disidencias. Sobre todas, destaca su feroz antagonismo a la dictadura comunista cubana. Disidencia que llevó a la práctica artística y política desde los años 80, cuando nadie tenía claro que todo aquel asunto del comunismo internacional, y sus variantes tropicales hispanoamericanas bajaban en caída libre.

La muestra se titula I.T.I.N.E.R.A.T.I.O.N.S., se inaugura el 16 de septiembre, desde las 11:30 de la mañana, dentro del contexto de La bienal de FotoFucus.
Juan-Sí ha esquivado la tentación de una sucesión lineal de fotografías. Se aproxima más a un numero limitado de constelaciones imaginarias interrelacionando objetos, palabras y mínimos episodios visuales distribuidos en el espacio desde una lógica predeterminada. Algunas de estas obras se apoyarán en la pared y mantendrán una relación convencional con el muro y, con ella, la autonomía propia del objeto fotográfico. Otras se ubicarán directamente en el suelo e incorporarán letras tridimensionales, objetos recogidos, o estructuras domésticas sin autoridad artística per sé. Veremos videos, reflejos, papeles suspendidos y tendremos la posibilidad de rodear físicamente la pieza. El recorrido tampoco será lineal, por supuesto.
Uno de los centros gravitatorios de la exposición es Mental Landscape, una instalación que reúne fotografía, video, espejo y un tendedero casero para secar ropa. Cuelgan de este imágenes impresas sobre papel, parcialmente translúcidas. El espectador puede moverse a su alrededor, acoplar visualmente unas imágenes con otras y distinguir su propio reflejo, con lo que para cual implique.
Alrededor de este núcleo serán emplazadas obras resultantes de diferentes momentos y desplazamientos. Fotografías tomadas en Ohio, imágenes de American Playgrounds, intervenciones realizadas entre Dayton y Springfield, piezas construidas a partir de palabras, asumiendo el lenguaje condición material.

Palabra y semilla evoca la experiencia de la circulación entre lenguas, de utilizar un idioma ajeno mientras el propio continúa vivo, operando e interfiriendo bajo el diálogo. En estas y otras piezas, letras, piedras, café u objetos cotidianos recrean esa urgencia convirtiendo las palabras en experiencias estéticas no necesariamente auditivas.
La exposición incorpora asimismo obras cuya dimensión política emerge sin necesidad de convertirse en ilustración directa de un discurso. En una de ellas, González recurre a los nombres inscritos en el Vietnam Veterans Memorial para reconstruir su propio nombre mediante fragmentos pertenecientes a otros hombres, hispanoamericanos muertos en la guerra. En otra, ABC se transforma en Avaricia, Brutalidad, Control, dentro de una pieza donde miel y hormigas construyen una pequeña escena de atracción, consumo y muerte. El procedimiento cambia, pero permanece una inclinación a observar los sistemas que organizan la experiencia humana y los rastros que dejan sobre objetos, palabras y lugares.
Por todo ello tiene sentido que no pensara esta exposición desde una lógica formal previsible. Aunque no sería particularmente confusa, si induciría a un esfuerzo gratuito, de decodificación primero, para tener que reconstruirlo inmediatamente. Algunas ubicaciones están ya definidas y otras terminarán de decidirse dentro de la propia galería. Fotografías se podrán desplazar, relocalizar en combinaciones verticales u horizontales; piezas que cambiarán su relación con las demás en dependencia con la pared que ocupen. Me parece coherente esta forma de abordar la museografía para una exposición que es atravesada una y otra vez por la idea de itinerancia. EL montaje también lo hacer, se prueba, se corrige para encontrar su lugar. Como todas las cosas y como nosotros mismos.

Me ha parecido más interesante empezar así la documentación de esta propuesta de Juan-Sí González: desde el proceso de museografía y montaje. Porque son obras que vienen de donde fueron imaginadas, donde fueron concebidas en función de ciertos puntos referenciales controlados. Llegan a un espacio si bien nada hostil, si a uno donde se habrán de reacomodar, no solo espacialmente, sino en el ideario conceptual de galerista, artista y curador. Que no por demasiado común deja esto de ser itinerario y también otra manera de emigrar. Será un sistema flexible de aproximaciones. Paisajes físicos y mentales, espacios recorridos, sentimientos que se entregan a palabras sin peso específico, lengua que por extraña redibuja, reconfiguras sentimientos y objetos, algunos encontrados, memorias políticas y fotografías que registran algo más de lo estuvo frente a la cámara.
Creo que esta exposición nos habla de la distancia, de zapatos gastados, de la sorpresa del mundo 'otro', de la reconfiguración personal. Sobre todo del desplazamiento como sinónimo de desarrollo. Ir del punto A al punto B, y ver y registrar lo que (nos) sucede en el trayecto.


If you’re a regular reader of this blog and enjoy its content, you might consider contributing to its upkeep. Any amount, no matter how small, will be warmly appreciated

Founded in 2021, Echoes (Notes of Visual Narrative) invites everyone to explore together the visual codes that shape our world—art, photography, design, and advertising in dialogue with society.

Copyright © 2026 r10studio.com. All Rights Reserved. Website Powered by r10studio.com
Cincinnati, Ohio
Comments powered by Talkyard.