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Art Review

La semiótica de la descomposición

Los hongos son la interfaz entre la vida y la muerte. Paul Stamets

26 de septiembre, 2026 | Por R10
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Supongo que como yo, cientos y probablemente miles de espectadores desarrollamos una oscura simpatía por el personaje de Hannibal Lecter. Los dos actores que hasta la fecha, lo encarnaron con notoriedad, son Anthony Hopkins y Mads Mikkelsen. El personaje despliega una inteligencia extraordinaria, autocontrol. Se conduce según sus propias normas y códigos éticos. Como espectadores, asistimos desde una dimensión tan segura como inalcanzable, a momentos excepcionales de un ser que es capaz de leer las conductas ajenas con precisión para reconducirlas a donde le rinden algún provecho o beneficio. Algunas veces material, casi siempre espiritual y siempre simbólico. Esta mezcla de poder, misterio y peligro provoca fascinación y empatía.

Sin embargo, no es su proyección contenida ni su aversión al caos, lo que mejor lo define. Lecter es capaz de experimentar afectos desconcertantes. Solventa las contradicciones con humor agridulce, pero al menos para mí, es su condición de gourmet lo que refuerza definitivamente su oscuro atractivo. Domina la música clásica, dibuja bastante bien, posee todos los registros de cortesía, de la etiqueta más burguesa. Su tenebrosa sensibilidad contrasta con la violencia que muy rara vez ejecuta ante las cámaras. Todo ello vuelve en extremo inquietante la manera en que lo asumimos o procesamos.

Mads Mikkelsen

Su pasión por la buena mesa añade una última capa de refinamiento. Porque incluso su canibalismo queda integrado en una lógica estética y culinaria. Lo que algunos pudieran considerar horroroso otros lo purifican por el filtro de la alta cultura. ¿Hígado humano a la plancha... que tal estaría? Me lo he preguntado más de una vez.

En el segundo episodio de la serie Hannibal, aparecen varios cuerpos humanos, semienterrados, en algún punto entre la vida y la muerte, sobre los cuales el desquiciado Eldon Stammets cultiva hongos saprófitos —algunos comestibles— que normalmente prosperan sobre la materia orgánica en descomposición.

Still from Hannibal, Season 1, Episode 2, “Amuse-Bouche” (2013).

En la lógica de Stammets esto avanzaría hacia el desarrollo de una improbable comunidad biológica, en la que los cuerpos humanos compartirían un sistema único, bastante vivo por cierto, con los hongos. La integración sublimada de personas desindividualizadas, reducidas a sustrato e incorporadas a la naturaleza en un proceso que, dentro de lo macabro, alcanza una dimensión casi poética. La escena quedó en la memoria de muchos. Muy lograda por la delicada manera en que el horror y la sublimación de la experiencia encuentran una intersección extraordinaria.

Son las redes sociales descomunales contenedores donde tiramos lo que queremos despejar de nuestra atención inmediata y, al mismo tiempo,  nos regalan imágenes que —como los hongos cuando encuentran los nutrientes necesarios para desplegar su micelio— son capaces de extender redes significantes.

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Kirsten Tingle

Kirsten Tingle es una artista y biodesigner escocesa que trabaja entre Londres y Nueva York. Estudió Arte y Literatura inglesa en Pomona College y pintura y escultura en The Art Students League of New York. Máster en Biodesign por Central Saint Martins, no es una influencer más. Ha sido premiada con varias residencias, como la de The Francis Crick Institute, donde ha desarrollado un trabajo con redes, estructuras fúngicas y masas miceliales. Además de investigadora talleres y seminarios sobre biodiseño, biomateriales, sistemas vivos y diseño regenerativo

Como es sencillo de deducir, su práctica artística, investigación aplicada y docencia construyen así mismo un ecosistema profesional tan estrechamente interrelacionado como los hongos que hace prosperar sobre organismos latentes o en descomposición.

No sé si inspirada en nuestro querido Hannibal Lecter, Kirstern, en lugar de utilizar ciudadanos despistados, construye sus figuras a escala real y sobre ella 'siembra' el micelio. Cuida las condiciones ideales para que las colonice, transforme y se desarrolle sobre su superficie. Sus piezas fructifican, cambian y se degradan. Situadas en un bosque y fuera de la protección semántica inmediata de una sala de exposiciones, adquieren una ambigüedad igual de perturbadora. Parecen cadáveres. El Neverending Glen —proyecto de arte al aire libre emplazado en los bosques de Kelburn Estate, en la costa oeste de Escocia, donde desarrolla parte de su práctica— está concebido como un recorrido artístico inserto en la naturaleza y este año ha sido dedicado a las redes invisibles que conectan hongos, árboles y comunidades humanas.

Kirsten Tingle, installation view at Fugue Gallery, New York, for Forbidden Fruit, September 10–22. In this series, the artist combines mycelium cultivation, phytoremediation processes, and traditional oil-painting techniques.

Cualquiera que pasee por allí y no preste atención a los carteles, tropezará con estos cuerpos y por el inevitable momento de terror, su primera reacción sería llamar a la policía. La comprensión intelectual es posterior al primer impacto visual.

La corporalidad humana ha desarrollado una resistencia enorme a convertirse en materia indiferenciada. Basta una silueta, la sugerencia de una cabeza o unos brazos, para activar inmediatamente la categoría 'persona'. Cuando sobre su superficie comienzan a proliferar hongos, en este caso, el signo se vuelve inestable. Seguimos reconociendo el cuerpo incluso mientras asistimos a su incorporación a un sistema biológico ajeno. En una misma imagen conviven, se rozan y se disputan el sentido varios órdenes de significación.

Es ley natural la desintegración de lo que una vez estuvo vivo. Tan sencillo como ceder el espacio, reciclar. Pero cuando un cuerpo es absorbido por un sistema mayor, se activa una obsesión tan antigua como nuestra propia capacidad de obsesionarnos. Buena parte de nuestra relación con la muerte descansa en preservar la singularidad de quien ya no es capaz de seguir intentándola. Por eso ponemos lápidas y sobre ellas escribimos un nombre, la fecha y si fue amado por sus hijos, padres o mascotas.

Kirsten Tingle \& RJ Weaver, Mycelial Bodies, The Neverending Glen, Kelburn Estate, Scotland, 2026.

Las piezas de Tingle comprometen esa vocación de permanencia. Aunque subliman y dotan de dimensión estética el transito real del individuo hacia el sustrato que alimentará a otros seres vivos. Un proceso que resulta especialmente doloroso y nuestra primera intención es apartarlo de la vista. Mirar como sobre un cadáver aún caliente, extendemos una sábana.

Estas figuras rozan, quizás involuntariamente, los rituales que durante siglos ha conformado el impulso humana para administrar ese tránsito. Impedir justamente que la desaparición material arrastre consigo la simbólica.

Con niveles diferentes de perversión, Lecter y Kirsten Tingle toquetean el mismo nervio cultural. Recomponen, resignifican los cuerpos para arrastrarlos hasta otro régimen visual. Ya sé que un Hannibal se los comería, pero aquí prestamos atención a como ambos procedimientos son expresados en imagenes. Incluso la pieza de arte —con la intención última de producir una experiencia estética— la seguimos percibiendo como cuerpo, reaccionando a ella como tal. Y aún cuando su intención es activar un proceso de biofabricación, la entendemos como descomposición. Tal contradicción de registros extiende a su vez una nueva red significante, que también se extiende y adhiere a nuestro sistema de producción de sentido. No sé si positiva o negativamente.

Gallery

Mushrooms: the original Forbidden Fruit. Living mycelium sculpture by Kirsten Tingle
Mushrooms: the original Forbidden Fruit. Living mycelium sculpture by Kirsten Tingle
Mushrooms: the original Forbidden Fruit. Living mycelium sculpture by Kirsten Tingle
Living Mycelium Sculptures. Working with living materials fundamentally reshapes the processes of artistic production.
Kirsten Tingle, living mycelium sculpture, installation view, Forbidden Fruit, Fugue Gallery, New York, 2026.
Kirsten Tingle, living mycelium sculpture, installation view, Forbidden Fruit, Fugue Gallery, New York, 2026.
Still from Hannibal, Season 1, Episode 2, “Amuse-Bouche” (2013).
Still from Hannibal, Season 1, Episode 2, “Amuse-Bouche” (2013).
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