
Hace un par de días me enviaron un artículo de Hypermedia, firmado por Jorge Camacho, en el cual: 'interpreta algunas frases poco conocidas del escritor cubano —refiriéndose a José Martí!— con el propósito de llamar la atención sobre ese lado oscuro, invisibilizado de su personalidad, que ni las instituciones ni los artistas cubanos han tenido interés en explorar.'
Camacho crea un grupo de ilustraciones que titula Mi Martí favorito no es tan bonito, utilizando una aplicación de IA —ChatGPT— para graficar su interpretación de alguna de sus frases. El programa las interpreta, como hace él mismo con sus poemas, transformando la palabra en dibujo.
Antes de escribir una sola línea reviso su biografía y veo —no sin demasiado asombro porque no es esta una publicación que fácilmente pueda darse por sentada— que es un tipo 'leído y escribido'. Profesor de Español, Literatura Comparada y Estudios Latinoamericanos de la University of Southern California. Sus cursos abarcan desde la literatura colonial temprana hasta la poesía y la novela latinoamericana contemporánea. Ha ocupado cargos de liderazgo como Director del Programa de Español, Director de Posgrado del Programa de Literatura Comparada y Director de Estudios Latinoamericanos, Caribeños y Latinx de Estados Unidos en el Walker Institute. Su CV es extenso.
Desde la cima de un curriculum tan copioso se pueden lanzar boniatos y coles a los transeuntes. Siempre habrá una luminosa razón para hacerlo. Todos tenemos además, el derecho de interpretar y 'ver' en los otros, tal cuál estos, si tienen la fortuna de poder hacerlo, pueden vernos e interpretarnos a nosotros.
Llevamos mucho tiempo Interrogando con alguna crueldad a casi todas las personalidades relevantes de nuestra cultura, del deporte o de la política. Está de moda. Reinterpretarlo todo, borrar cuanto se ha escrito, para contar el mundo de la manera que consideramos conveniente. No es un problema cubano, es global. La mejor manera de hacerse notar es encaramarse sobre los que están arriba, hacerlos parte de la familia, aterrizarlos, ridiculizarlos y convertirlos en masa, en pueblo, en vecinos y cuñados.

¿Qué más decir de la figura de Martí, la que se disputan todas las ideologías, de quién Lezama dijo en su momento: el gran misterio que nos acompaña?
Cuando leo sus discursos, su prosa, no tanto su poesía, siento un orgullo tibio. Me reconforta que nació en Cuba, de padres españoles. Determinantes que quizás pesen más de lo que imaginamos. De la manera en que lo veo, no me interesa ver, por ejemplo, una fotografía de su cráneo putrefacto, del polvo que es hoy. No me interesaría si se pudiese por alguna brujería, verlo vomitando una borrachera... quejándose de un dolor de muelas. Verlo cagando, tirándose pedos.
Todos tenemos madres, padres, abuelos... familiares amados. ¿Saben por qué estamos aquí? Porque folgaron, fornicaron y en alaridos y suspiros se deshicieron, en quien sabe que maromeras posiciones. ¿De veras nos ponemos a ello... y le decimos a la inteligencia artificial que nos haga un video —hardcore— de nuestra profana concepción. ¿Quieren ver ustedes a sus madres santas hincadas en cuatro destrozando la almohada a mordidas? Pues yo no... no me interesa.
¿Quiero ver a Martí —en cierto modo padre, el verdadero padre de la patria— en su dimensión puramente corporal? No. ¿Alguno de sus comportamientos abyectos, sus más calamitosas manifestaciones somáticas? No. Porque lo tengo en el escalón de un familiar bastante querido.
Cuando pienso en lo que hoy somos, en esa plasta patria pisoteada por tiranos casi inmortales, me reconforto pensando en la gente fina que por aquí pasaron. Los cubanos del XIX, todos bien vestidos, otros muchos empresarios, Capablanca, Bola de Nieve, Matamoros, aquellos pintores, los Lezama Lima, Virgilio... todos ellos. La inasible Dulce María Loynaz. Mientras menos los manoseen mejor. Porque no queda mucho de que agarrarse. La contemporaneidad, no ya en Cuba sino en todas partes, ha ido desmontando cuanto héroe, mártir, cantor, pintor o escritor se le ha puesto a tiro. No quedan muchos sin haber sido recategorizados como maltratadores, racistas, pedófilos, imbéciles, cretinos, comunistas y anticomunistas, fascistas, trumpistas o wokes.
Yo prefiero no pensar en eso. Mire Usted, lo anticuado que soy. Porque estoy al tanto de que también ellos se revolcaron y desgarraron... en cuatro o en dos patas estuvieron. Vistos desde todos los ángulos posibles, lucirían en algunos horrorosos. ¿Imaginan macrofotografías de los poros de algunos de ellos... del interior de sus orejas, sus caries, sus empastes y nódulos adiposos? Imágenes todas válidas e inexcusables, pero probablemente innecesarias. Me quedo con sus fotos borrosas, con filtro, las que disimulan sus vergüenzas y potencian lo mejor que fueron en vida.
Este artículo de Hypermedia, espacio plural y abierto al parecer a cualquier experimento, me dejó un sabor amargo en la boca. El presente parece haberla tomado con lo ilusorio. Con destriparlo todo a ver que tiene por dentro. Privar a todo de sentido, reescribirlo... ¿con que propósito?
Me importa un pepino que Martí bailara vaporoso en bata de encaje, antes de dormir, que hiciera lo que le dio su gana divina. Su problema o su solución. Me basta con una sola de sus fotos, o dos. Y no quiero salirme de ahi. Porque en ellas lo veo insondable, su sino apostólico y condenado.
Cuando reviso los espacios de noticias baratas... las que escriben para tontos, encuentro dos o tres cada día que al unísono alertan de que lo descubierto por algún científico, invita a reescribir la historia, a replantearnos todo lo que un día dimos por sentado.
¿Saben cuantas personas no son hijos del padre que los crio? Cientos de miles. ¿De verdad creen que todos están desesperados por conocer a su padre biológico?
La mejor manera de convertir a un pueblo en un rebaño de carneros es sacudir su sistema de creencias, su cultura, su memoria y enfrentarlos a lo que el pudor les ha salvaguardado. No sé que hasta donde vamos a seguir cavando... pero ahi espera el Balrog con sueño ligero.


If you’re a regular reader of this blog and enjoy its content, you might consider contributing to its upkeep. Any amount, no matter how small, will be warmly appreciated

Founded in 2021, Echoes (Notes of Visual Narrative) invites everyone to explore together the visual codes that shape our world—art, photography, design, and advertising in dialogue with society.

Copyright © 2026 r10studio.com. All Rights Reserved. Website Powered by r10studio.com
Cincinnati, Ohio
Comments powered by Talkyard.