
Hay ciudades que devuelven la mirada: no se ofrecen dócilmente al encuadre, sino que interpelan a quien las contempla. Exigen una forma de mirar que no reduzca, que no clausure. La Habana, en este Dossier concebido por el fotógrafo cubano Pedro Abascal, aparece como un ente que observa, se pliega y tensa; rehúsa convertirse en escenario o telón de fondo.
Abascal no documenta: interroga. No busca la postal turística ni la ruina, sino el pliegue donde lo cotidiano se vuelve signo. Su cámara no captura, conversa, y en esa conversación lo visible —un gesto, un cuerpo, una textura, una transparencia— se vuelve inestable o se afinca en la espera. Tampoco se impone, convive con cada escena donde se cruza con personas que transitan, esperan, improvisan; cuerpos que habitan la ciudad desde la vulnerabilidad y la dignidad.
Incluso cuando la figura del fotógrafo se deja ver en algunas de esas imágenes, se inscribe con discreción en los vidrios, espejos y superficies translúcidas del entorno y su aparición no interfiere con los ritmos de lo cotidiano: se incorpora con naturalidad, como si la ciudad misma lo absorbiera sin sobresalto. Se trata de una presencia que asume su lugar sin reclamar protagonismo.
Hay algo de archivo y de poema en este Dossier que comenzó a integrarse a inicios de la última década del siglo XX en la Isla —época de penumbra, áspera, que se extiende hasta hoy en fluctuación crónica. Pareciera como si cada fotografía fuera la nota al margen de una historia que no se deja escribir del todo, que no concluye. No hay en ellas voluntad de denuncia ni ornamento; se percibe, más bien, la búsqueda de una humanidad que perdura en lo frágil, que se sostiene tanto en la luz como en la sombra. Asimismo, no ilustran una tesis ni responden a una consigna. Son, en cambio, momentos de conversación abierta con la ciudad, con sus habitantes, con sus ritmos suspendidos…

From the Dossier Havana Series. Digital photo on Archival paper | 13 x 19 in | Exhibition print
No existe aquí intención alguna de monumentalizar ni estetizar la precariedad; se revela, eso sí, una ética de la atención, un modo lento de acercamiento que se opone al consumo rápido de lo visual.
Reconocido como integrante activo de una promoción de fotógrafos que reformuló en los años noventa el paradigma de la fotografía cubana heredado de décadas precedentes, Abascal no desdeñó lo mejor de esa tradición. La conjugó con el legado de importantes referentes internacionales que estudió a fondo y asumió de manera crítica y selectiva, manteniéndose ajeno a los influjos de la moda. Ello le ha permitido imprimir a su trabajo un sello personal donde testimonio y poesía se funden en aleación eficaz, dando lugar a imágenes que invitan a ser exploradas con detenimiento —algo apreciable también en Dossier Habana.
En reiteradas ocasiones, Abascal ha expresado su inconformidad con respecto al afán de encasillar la fotografía en compartimentos estancos y, en particular, ante la pretensión de etiquetar su trabajo bajo el rubro de “lo documental” (entendido esto desde su definición más tradicional: capturar la realidad tal cual es). Consciente de que toda fotografía es una elección —de encuadre, de momento, de distancia, de luz—, sabe que clasificar su trabajo como documento implicaría el riesgo de desestimar su alcance poético, de ignorar su dimensión estética, emocional y filosófica.
Abascal no aspira a capturar una “verdad objetiva” sino a una verdad íntima, resultado de una forma de conocimiento respaldada por su propia experiencia y sensibilidad, no por datos. En Dossier Habana, lo documental y lo poético conviven, se traslapan. Las imágenes no son meramente informativas. Cada una contiene fragmentos de la vida cotidiana de una ciudad que, vistas en clave de ensayo, conforman un núcleo de paradoja donde resistencia y resiliencia, resignación y esperanza, restos de utopía y rasgos distópicos se funden en tensión asimétrica.
Además de su dominio técnico y conceptual del lenguaje fotográfico, resulta admirable el modo singular a través del cual Abascal posa su mirada sobre lo aparentemente ordinario para entregarnos imágenes de elevado nivel estético, portadoras de múltiples capas de significado que tocan aspectos trascendentales de la existencia humana. Quizá en esto radique una de sus más importantes contribuciones a la fotografía cubana: la capacidad de hacer visible lo esencial sin recurrir a lo espectacular.
Sin descartar otras posibilidades, estas imágenes pueden ser leídas como se lee un cuaderno de campo: con atención, con dudas, con la conciencia de que cada “trazo” es también una omisión. Porque en Dossier Habana, lo que no se muestra es tan elocuente como lo que se ve. Y en esa tensión entre lo visible y lo elusivo, entre lo denotado y lo oculto, se abre un espacio para la imaginación y la experiencia.
Ibis Hernandez Abascal Crítica de arte y curadora independiente


If you’re a regular reader of this blog and enjoy its content, you might consider contributing to its upkeep. Any amount, no matter how small, will be warmly appreciated

Founded in 2021, Echoes (Notes of Visual Narrative) invites everyone to explore together the visual codes that shape our world—art, photography, design, and advertising in dialogue with society.

Copyright © 2025 r10studio.com. All Rights Reserved. Website Powered by r10studio.com
Cincinnati, Ohio
Comments powered by Talkyard.